El Gobierno de Aragón, a través de su Departamento de Educación, Cultura y Deporte, en su Dirección General de Patrimonio Cultural, y dentro de la labor de recuperación de Archivos sonoros y musicales presenta el 2º ejemplar en formato libro disco de recuperación de “Antiguas grabaciones fonográficas aragonesas”.
La colección de Imprenta Pérez de Huesca se compone de 223 cilindros para fonógrafo. Los cilindros de fonógrafo fueron el soporte del primer método de grabación y reproducción de sonido. Conocidos simplemente por "grabaciones" en su época de mayor popularidad (1888-1915).
El interés y relevancia de esta colección es indudable, no sólo por su valor como uno de los primeros soportes musicales de grabación y reproducción sonora, sino por ser representativa de los gustos y ambiente cultural, musical y social de la burguesía aragonesa de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en la capital oscense.
La historia de los cilindros arranca de la invención del fonógrafo mecánico en 1877 por Edison y las sucesivas mejoras del soporte, de manera que será a partir de 1896 cuando se propaga por EEUU y Europa. Paralelamente al desarrollo de la técnica fonográfica nacen los Gabinetes fonográficos en establecimientos comerciales en los cuales se grababan y tenían lugar las audiciones. Esta sería la razón de que la Imprenta y Librería Pérez albergase esta colección, sumada a la voluntad de sus propietarios de coleccionar grabaciones musicales y la profesión musical de alguno de sus miembros.
En la década de 1910, el sistema competidor basado en discos de gramófono triunfó en el mercado y se convirtió en el soporte de audio comercial dominante, provocando que la producción comercial en masa de los cilindros de fonógrafo terminara en 1929.
Un cilindro es básicamente un tubo hueco con una capa maleable “de cera” o materiales similares cubriéndolo, sobre esa cubierta blanda la vibración del sonido imprime unos surcos a través de una membrana que mueve una aguja; la reproducción del sonido una vez grabada se realiza en el fonógrafo mediante el giro del cilindro y la lectura de una brazo siguiendo los surcos.
El repertorio de la citada colección Pérez y de este segundo volumen se compone sobre todo de grabaciones francesas y entre las de intérpretes españoles, destaca la del género chico completado con la única pieza de flamenco de la colección; los intérpretes aragoneses están representados por una pieza desconocida del gran barítono de Murillo de Gállego: Marino Aineto y sobre todo por las grabaciones del insigne violinista José Porta. Destaca también una grabación de La Internacional en mal estado de conservación por lo cual se ha incluido un breve corte sonoro.
Hay que agradecer al propietario de la colección y su familia la donación, así como al autor del estudio de esta publicación: Javier Barreiro, El técnico de sonido Francisco Aguarod Otal y asimismo Gabriel Marro, presidente de ARPAMS por su colaboración y de la profesora Manuelle Peloille de la Universidad de París- Nanterre su traducción e indicaciones sobre los cilindros franceses.